El exguerrillero colombiano, cuyo mandato de cuatro años termina la próxima semana, es un aliado del régimen comunista de La Habana y un crítico de la política exterior del presidente estadounidense Donald Trump y de su secretario de Estado, Marco Rubio.
Petro denuncia constantemente el embargo impuesto por Washington a Cuba desde 1962, así como el reciente bloqueo petrolero y medidas contra los dirigentes de la isla comunista, a la que acusa de ser un riesgo para la seguridad estadounidense.