El gobierno del presidente Abelardo de la Espriella ha puesto en marcha la estrategia Reclusión Especial Marítima de Alta Seguridad (REMAS)

un plan integral diseñado para erradicar las extorsiones y operaciones delictivas coordinadas desde los centros penitenciarios tradicionales de Colombia. La iniciativa contempla habilitar en una primera fase buques y fragatas de guerra de la Armada Nacional como cárceles flotantes de máxima seguridad en altamar.

Puntos clave de la estrategia REMAS

Objetivo principal: Cortar de raíz la comunicación de los grandes cabecillas del crimen organizado con sus redes externas.
Población carcelaria: Serán trasladados inicialmente cerca de 40 delincuentes de alta peligrosidad vinculados a delitos de homicidio, narcotráfico y extorsión.

Infraestructura: Se emplearán fragatas medianas clase Almirante Padilla (como el ARC Caldas, ARC Antioquia y ARC Independiente) equipadas con armamento militar y sistemas de defensa.

Plazo de ejecución: El Ministerio de Defensa y el Ministerio de Justicia proyectan que el primer buque esté adaptado y operativo en un plazo de tres meses.

Condiciones extremas de reclusión: El régimen penitenciario dentro de estas prisiones marítimas se caracterizará por una estricta disciplina y aislamiento total

Celdas individuales: Camarotes convertidos en celdas de 4×4 metros con una litera y sin acceso a televisión, radio o aparatos electrónicos.
Incomunicación absoluta: Zonas de alta mar bloqueadas para garantizar que no exista señal de telefonía o internet.

Régimen diario: Exposición al sol limitada a un máximo de 20 o 30 minutos al día, bajo extrema vigilancia y con los internos esposados.


Restricciones y obligaciones: Visitas restringidas a una vez al mes bajo requisas exhaustivas, prohibición de posesión de bienes (salvo un libro y artículos esenciales de aseo), y la obligación de realizar labores de limpieza en el buque consumiendo los mismos alimentos que la tripulación naval.