Se trata de la Estrategia Nacional para el Control de Drogas 2026, un documento que publica Washington cada año y que enuncia cuáles son sus objetivos para reducir el tráfico de estupefacientes a su país.
A diferencia de los gobiernos pasados, incluido el primero del propio Trump (2017-2021), la nueva Estrategia da un panorama más agresivo, echando mano de diversas órdenes ejecutivas firmadas desde enero de 2025 y que les dan poder a los brazos armados y de inteligencia para actuar incluso más allá de su territorio.
Dos políticas de Trump son claves: una es la designación de carteles de la droga como «organizaciones terroristas», lista en la que están seis carteles mexicanos y uno colombiano; y la otra es la declaración como «arma de destrucción masiva» del fentanilo, una droga que ha causado decenas de miles de muertes en EE.UU. y que es producida y distribuida por carteles latinoamericanos.
Con ambas políticas, el gobierno de Trump ha creado un marco legal para actuar en países de origen y tránsito de droga, señalan los analistas.